CARTA ABIERTA DENUNCIA DE UN DUEÑO
DE LABRADOR (Historia Real)
Y OFERTA DE SOLARIDAD
| Carta abierta Todos tenemos algún sueño. A veces es una utopía, pero sabiéndolo, seguimos soñando. Otras veces tenemos sueños más pequeños, más cotidianos, familiares, que caben en la palma de las manos, y a los que nos gusta ver crecer. Uno de estos sueños es nuestro perro Gurí. Durante casi dos años estuvimos pensando en la raza, el color, el nombre. Consultamos veterinarios, compramos una enciclopedia en fascículos, preguntamos, visitamos, observamos. Finalmente concluímos que la raza Labrador Retriever era la más indicada para nosotros. Un amigo bien intencionado nos recomendó un criador. Visitamos el criadero antes de encargar nuestro cachorro para comprobar la responsabilidad de quien traería al mundo nuestro sueño. Vimos animales limpios en jaulas individuales y hasta ¡una piscina para que los perros pudieran nadar! El propietario se interesó en nosotros, preguntándonos cosas que le asegurasen que el cachorro que nos vendería sería tratado como corresponde. Decidimos encargarlo. ¡Todo comenzaba a hacerse realidad! Por Navidades de 1998 fuimos en familia desde Santa Coloma de Farners (Girona) a Lliçà dAmunt (Barcelona), aproximadamente 90 km, a buscar nuestro cachorro, que el 27 de diciembre cumplía dos meses. El criador escogió a "Helvet-Can U.H.F.", para nosotros Gurí, de entre todos los demás. Una bola de pelo negro, con ojos tranquilos y dulces para acunar con cariño. Marchamos de allí con los papeles provisionales del pedigrí y lo más importante: nuestro sueño entre las manos. Ah! También traíamos la factura y un contrato que aseguraba que el criador garantizaba por seis meses la ausencia de taras congénitas, y en caso de aparecer alguna sólo se comprometía a entregar otro cachorro en sustitución del enfermo. Poco nos importó esta cláusula tan comercial, ya que un sueño hecho realidad no puede entregarse a cambio de nada. Recuerdo haber pensado en la letra de Silvio Rodríguez, el cantante cubano, que lamenta la pérdida de su sueño, personificado en un unicornio azul: "Mi unicornio azul ayer se me perdió... sólo tengo aquel y aunque tuviera dos, yo sólo quiero aquel". En fin. Han pasado los meses. Hemos disfrutado a pleno de la "infancia" de nuestro Gurí. Ya hace tiempo que no cabe en nuestras manos, pero nos abraza con sus calurosas bienvenidas, su fidelidad y su mirada profunda. Hemos sido muy felices... hasta finales de agosto de 1999, cuando descubrimos que tiene displasia, una malformación degenerativa de cadera. Los veterinarios que lo visitan normalmente nos recomendaron realizar otra consulta en un hospital veterinario que lleva a cabo las cirugías de estos casos, donde confirmaron el diagnóstico. No puedo describir lo que sentimos cuando nos lo dijeron: nuestro querido sueño, acunado, especialmente esperado, está enfermo. Padece una enfermedad que seguramente ha padecido alguno de sus padres o sus abuelos, de lo cual el criador que tanto se preocupó por el hogar en que viviría el cachorro no nos advirtió. Esta enfermedad sólo puede detectarse después del completo desarrollo del perro, generalmente a partir del año y medio o dos años. El criador garantiza seis meses, aunque sabe que es casi imposible descubrirla a esta edad. Sólo un paseo más largo de lo habitual, una pata dolorida después y la pronta visita al veterinario nos permitieron descubrir la displasia cuando Gurí tenía 10 meses. Pero no queremos que nos cambien nuestro perro. ¿Cómo cambiar nuestro sueño, al que vimos crecer y que nos enseñó tantas cosas en la convivencia? ¿Sólo porque no es perfecto? Si requiere atención especial, menos esfuerzo físico, sólo ejercicio suave y medicación, los tendrá. Pero no se merece sufrir gratuitamente y nosotros no nos merecemos el engaño de que fuimos objeto. Es muy probable que sea necesario operarle dentro de unos años, pero tampoco existe la certeza sobre los resultados de una cirugía delicada. Sería irresponsable tener crías de Gurí, ya que sus cachorros casi seguramente tendrán displasia. El criador nos aseguró que hacía seis generaciones que sus perros no padecían esta enfermedad. Nuestro sueño sigue estando aquí. Nos acompaña en la alegría de los juegos de los niños y en la tranquilidad de las noches de calma, y nos sigue haciendo felices. Le cuidaremos para que sea así por mucho tiempo. Pero no quisiéramos que nadie más pase por la tristeza y la desilusión que pasamos gratuitamente por haber comprado un cachorro que pensamos sano al señor Didier Schaer, del criadero "Helvet Can" de Lliçà dAmunt (Barcelona). Hoy en día en que los perros en general tienen tan mala prensa por diversas razones, quiero hacer llegar estas líneas a todos. Existen perros peligrosos, pero el problema más serio son los humanos irresponsables que, creyéndose superiores, utilizan a los animales. Familia Esquiaga Venanzi - Email::Hugo Esquiaga Santa Coloma De Farners Girona-España
SOLARIDAD LEGAL He recibido vuestra CARTA ABIERTA supongo
que en mi condición de criadora |